viernes, octubre 12, 2007

H.ONOR: La Historia del Bardo (VI)

HACE 76 AÑOS…

Su hermano mayor, Alan, era hijo de la primera esposa de su padre. Ya desde el principio había sido un niño mimado, pero la cosa empeoró con la muerte de la madre, hasta el punto de convertir a Alan en un verdadero torbellino de insolencia y desfachatez. Por supuesto, nunca prestó atención a los deseos de su padre de hacer de él su aprendiz de mago, y por llevarle la contraria se alistó en el Ejército Libre del califato. Con los años y tras varias campañas en el desierto profundo, terminó siendo uno de los mejores gladiadores del Coliseo Cráter, en Ciudarena. Nada avergüenza más a un hechicero que tener un hijo luchador, y su padre raras veces hablaba de él.

Luego había nacido Kyara, su hermana mayor, hija de la segunda esposa de su padre. Con Kyara todo había sido distinto. Era la preferida de Térestar, y ella lo adoraba a él, no sólo como padre sino como maestro arcano. Kyara era una buena hermana, pero a veces resultaba demasiado engreída, y su expresión pagada de sí afeaba un rostro por lo demás hermoso.

Rasamin era el menor de los hijos de Teréstar, El Adivino Blanco. Su madre era una de las cortesanas más bellas del califato, y en su juventud había sido visitada por muchos hombres ricos y poderosos, que pagaban sus exquisitos servicios con joyas y frutos exóticos. Pero Sherezade había abandonado su profesión para convertirse en la amante oficial de Térestar, y después de unos años había engendrado a Rasamin.

Con un hermano guerrero y una hermana hechicera, las únicas opciones de Rasamin eran el arte o el sacerdocio. Para la primera no tenía talento, y para lo segundo le faltaban ganas, así que terminó siendo comerciante.

Ahora, mientras su primogénito nacía sobre sábanas de seda y era lavado con agua de rosas, Rasamin pensaba en su pasado y se alegraba de haber tomado aquella decisión.

Las cicatrices y el conocimiento pueden ser impresionantes, sí, pero nada impresiona tanto como el dinero.

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