Los dioses antiguos fueron borrados de la historia por los dioses actuales, se dicen que eran deidades íntimamente ligadas a las fuerzas de la naturaleza y a los espíritus que existían en las cosas, y que perecieron debido a que eran seres pacíficos cuyo único propósito era la creación y la armonía, no a la guerra que le trajeron los dioses surgidos al final de la Era de las Hojas que Caían.
Los nuevos dioses eran en un principio hermanos con intereses comunes, que venían al mundo a despertar la conciencia de los seres, plantearles inquietudes y liberarlos de la monotonía natural de aquel tiempo. Sin embargo, temprano se dieron cuenta que debían romper con la armonía para asegurar el cambio. Así fue como trajeron al mundo la destrucción y la guerra, Así comenzó la Era del Caos.
En esos días, el mar se sacudió y rugió al cielo, inundando inmensas extensiones de tierras. Cordilleras, valles y bosques fueron sumergidos ante el salvaje caos geológico que había resultado de la Era del Caos. Los dioses antiguos habían sido finalmente vencidos por los nuevos, la traición había dado dulces frutos para las victoriosas tropas que ahora se hacían con el control del mundo.
Sin embargo, la lucha había mostrado lo peor de los triunfadores. Poco a poco la unidad se rompió, pues la Era del Caos aún no terminaba. Los dioses nuevos combatieron unos contra otros hasta que la corrupción se vio extendida entre muchos de ellos, así nacieron los Pactos de la Oscuridad y la Luz.
Fue en esa época en que algunos señores mostraron el poder que habían robado de los antiguos dioses, Magia y Bhuta Siddhi se empuñaron como armas en grandes conflagraciones. Se hacían llamar Bhaya que significa miedo en el antiguo idioma. La guerra entre ambos pactos recrudeció y las criaturas del mundo se alinearon según intereses mezquinos y deshonrosos.
Fue así que el mundo estuvo en el precipicio de la muerte, ya nadie podía reconocer a amigos de enemigos, y la traición era el puñal que más profundo golpeaba.
Fue en ese oscuro tiempo cuando el Sello Sin Unión se exhibió en medio de la más grande y cruenta batalla, era un intento desesperado de los pocos sensatos por detener la lucha y la destrucción. Sin embargo, nadie conocía el poder que emanaba de aquel artefacto construido por los dioses antiguos. Una niebla brotó de la nada y la muerte fue sembrada por todo el campo de batalla sin distinción de amigo o enemigo. El castigo continuó sobre los asesinos y durante 100 días cayó una tormenta de fuego y cenizas, y lo poco que quedaba de las hermosas tierras de Laranor fue destruido por completo. Solo cuando Hextor, Elhona y Olidammara lograron quebrar el artefacto la tierra logró calmarse y la ira de los dioses antiguos murió en el silencio del Valle de Jed.
Poco después los dioses huyeron, protegiendo a los pocos fieles en los que confiaban, escondiéndose por siglos, dejando a los seres de la tierra en manos de los Bhaya y de los señores que pronto surgieron por el mundo.
Fue así que el mundo lentamente progresó y se levantaron reinos capaces de resistir y hacer frente a los Bhaya. Estos entonces fueron derrotados y muchos se escondieron albergando el poder de su magia y el Butha Siddhi, el control de los elementos.
Más tarde los dioses nuevos se presentaron de nuevo ante los suyos y así nacieron las religiones y los seguidores brotaban donde las deidades sembraban, según su opinión de que tierra era más fértil. Fue así que por ejemplo que Moradin fue con los enanos, Corellon Larethian con los elfos y Gruumsh con los orcos.
Así el mundo empezó a tener un nuevo orden y los humanos que en un principio fueron tomados en menos fueron dominando el mundo. Fue así que llegamos a nuestros días, donde los grandes reinos humanos se relaciones poco con los reinos de las otras razas, que aunque fuertes y poderosos militarmente, han vivido cierta decadencia desde la época de los dioses del caos.
Así comienza esta historia… la historia de un mundo conocido como “H.ONOR”, las Historia de Osulc Nocni Oluc Ricle en la lengua antigua.