sábado, octubre 06, 2007

H.ONOR: La Historia del Bardo (II)

HACE 204 AÑOS…

Hay algo en su sangre, algo vivo, algo como un ciempiés clavándole sus pequeñas patas bajo la piel. Rok trató de encontrarlo una vez. Tomó el cuchillo que su madre usaba para degollar corderos y comenzó a cortarse. Cuando su madre lo encontró ya se había arrancado varias tiras de piel.

Lo intentó otra vez a los doce años, y otra más a los dieciséis. Su cuerpo estaba lleno de cicatrices que se había hecho él mismo, pero nunca había encontrado al ciempiés. A veces pensaba en él como una serpiente o una fila de hormigas soldado.

A los veintitrés perdió la mano en un combate, pero del muñón no salió más que sangre. Sangre roja y caliente como la de todos los hombres.

Pero Rok sabe que hay algo más. Tal vez no sea un ciempiés ni una serpiente, ni nada que pueda verse o sacarse a mordiscos. Pero hay algo que le pica por dentro, le hace arder y sudar y gritar en las noches, y sólo se calma con el fragor asesino de la batalla.

Su madre sabía cómo calmarlo. Le hacía respirar un humo naranja y le susurraba cosas al oído, y entonces las imágenes se iban, las voces se callaban y Rok podía dormir tranquilo. Pero su madre está muerta, y las voces son más fuertes que nunca.

Sus hombres lo llaman loco y le tienen miedo, y hacen bien, porque cuando el ciempiés le muerde las entrañas todo se vuelve rojo y Rok no puede distinguir amigos y enemigos. Rok El Demonio Rojo, le dicen, por el color de sus ojos y de su lengua y sus uñas, por la sangre que chorrea de su hacha, porque lo peor siempre llega al atardecer, cuando el horizonte se torna carmesí. Rok Manodepiedra, por el rocoso garfio con que revienta los cráneos de orcos y osos. Rok Dos Veces Muerto. Rok Hijo del Diablo.

Hay algo en su sangre, algo vivo que exige muerte. Pero ahora calla, satisfecho, mientras Rok penetra a una mujer sobre el cadáver de su marido. Los aullidos de las mujeres que viola siempre calman al Demonio Rojo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

esta es una buena historia de rol.en mis tiempos de scout solia vivir de este vici