
Satnaupanea Manases.*
Descripción física: Habitualmente puede usar sus poderes ya sea para pasar desapercibido o dar la ilusión de ser otra persona. Si es necesario también puede cambiar su fisonomía y anatomía por largo tiempo.
Su verdadera apariencia es la de un elfo de facciones hermosas y exóticas, de ojos azules, cabello azabache, y piel en extremo cenicienta. Mide 1, 85 metros y pesa unos 71 kilogramos. Viste usualmente una casaca con capucha negra, unos pantalones grises de camuflaje urbano y un par de zapatos de soldado. En lugares más privados viste ropas holgadas para el entrenamiento de kenjutsu. En el plano espiritual a diferencia de muchos seres su esencia posee la misma imagen, sólo que vestido con ropas holgadas en hermosos diseños.
Historia: Samael nació en otro mundo, en el continente occidental (similares a China y Japón), ahí aprendió el arte de la espada de su maestro, Okina, un elfo de la Casa de Protección que había adaptado las artes milenarias de los hombres de aquel lugar.
Luego viajó junto a su maestro y su prometida a Oriente hasta un continente desconocido (similar a la Europa que conocemos).
Aquí perdió a su amada y se separó de su maestro. Luego junto a Hagime, un elfo de su tierra natal, empezó una cadena de aventuras que lo llevarían a unirse con el dios Elinad y la orden Vortigerm. Posteriormente tuvo una larga y extraña relación sentimental con una vampiresa.
Más tarde huiría de los esbirros de un dios oscuro hasta otro universo, esto junto a la vampiresa y una pequeña demonio que adoptaron como hija, a la cual se uniría un joven humano llamado Caleb.Tras varios años la “familia” quedaría destruida años después con la partida de Ethel, la “mujer” de Samael. Crió a sus hijos y trabajó para heredarles fortuna y una vida prospera. Cumplida esta meta y cansado de su vida en una ciudad humana deja a sus hijos adultos y se marcha a una lejana tierra.
Años más tarde vuelve a la ciudad y es contactado por la Orden Vortigerm para liderar la Orden que se establece en Er’rath. Sin embargo, un poderoso demonio ataca el castillo de la Orden y Samael cae defendiéndolo. Sin embargo, el dios Elinad le salva la vida y es enviado en una misión a las oscuras tierras del este.
Ahí empieza a servir al dios y en su nombre y de su propósito justifica la muerte de muchos seres. Incluso decide que la mejor forma de servir a Elinad es transformarse en un vampiro, Simth el primer vampiro le convierte.
La guerra fanática convierte a Samael en una entidad cercana en poder a un dios, pero también la conflagración conduce a la extinción de todo lo vivo, a la muerte de todos los que amaba Samael y al comienzo de un nuevo mundo. En los albores del nuevo mundo Isamu Máscara de Lágrimas decide escindirse de su parte oscura, y de esta división nace Satnaupanea Manases el vampiro –Balian, Hashim o Samael-. Isamu Máscara de Lágrimas se aleja más allá de las estrellas y Samael sigilosamente vaga por el mundo hasta que entra en sopor en una ciudadela secreta construida para el vampiro por Purmina la enana. Ese sueño duraría casi 2 eras.
Luego de miles de años de sueño despierta en una época muy diferente a la que vivió. Ha dejado atrás todo y no tiene nada ni nadie. Ha dejado una vida de tristezas y asesinatos, ahora debe decidir que desea hacer con su no vida.
Tras vagar por los bosques de la región llamada Rakia se da cuenta que no puede vivir desconectado del mundo. Tras un golpe del destino, donde suplanta a un joven mirmidón de la Orden de Heracles, se pone al servicio de los barones Vatra Valcsea.
El Kulto: “Una religión hecha a la medida para mantener el oscurantismo mientras un grupo selecto se beneficia de su posición de poder, la terraformación a la que nos someten vacía de espiritualidad el mundo. En mi opinión, pronto la guerra contra los ángeles y la cúpula de poder del Kulto es necesaria para la supervivencia de aquello que hace especial a este mundo”.
Vampiros: “Siempre fueron corruptos en su mayoría. La naturaleza de los de mi tipo siempre tendió a la malicia. Sin embargo, mi desconocimiento del mundo de la noche tras miles de años de sueño no me permite tomar acciones al respecto. Si es que no buscan los caminos de la salvación un día estos demonios de la oscuridad descubrirán que viven al borde de un abismo que lleva a la muerte o al olvido”.
Desierto Alamitha: “Este desierto puede que sea el último lugar para el mundo antiguo en este lado del mundo. Debe ser defendido por el bien de la diversidad y de aquellos que quieren vivir según sus propios preceptos”.
El Pueblo Alamitha: “Estos hombres poseen la fortaleza espiritual e ideológica que falta en el resto del continente. Sin embargo, como yo, nos enfrentamos a la modernidad y a la extinción a manos del Kulto. Muchos piensan que son fanáticos religiosos y primitivos, pero es aquel ideal, aquella manera de ver el mundo y la firme creencia en sus dioses, lo que ha mantenido a los alamithas aún en el camino recto que lleva a la libertad y les da la fortaleza en la defensa de su pueblo”.
Los Ángeles: “Herramientas del Kulto. El mundo les respeta y les tiene miedo. Es por eso que ansió luchar con uno de ellos”.
Los Arcángeles: “Nada sé de estos seres que lideran el Kulto supuestamente. Aunque siempre me ha interesado más de quien son marionetas.”
Humanos: “Los humanos han logrado evitar la extinción y las fatalidades de este mundo. No tengo intención de hacerles daño, sin embargo, esta guerra cobrará muchas de sus vidas. Rezaré porque sean mejores sus futuras encarnaciones”.
Elinad: “El era el dios al que serví fanáticamente. A pesar de mi discurso, en mi corazón sé que ya no serviré tan ciegamente a nadie, sólo a mi mismo”.
Iluminación: “El camino del sabio necesita constancia y serenidad, necesita del compromiso absoluto. El mundo inmediato necesita la fuerza y presteza de un guerrero. Mi propia necesidad puede esperar un siglo”.
Mortalidad: “No añoro la mortalidad. Sólo añoro algo de lo que a ésta puede alcanzar”.
Propósito y Convicción: “Ninguna espada esta suficientemente afilada ni ningún guerrero está suficientemente preparado si no abraza un propósito en esta vida y no tiene la firme convicción que este propósito lo guía y lo libera”.
Violencia: “La violencia es un serpiente que se enrosca en nuestro corazón y lo constriñe si es que no medimos las consecuencias de nuestros actos. Es una lastima que en esta “Era Kultista” las palabras sean silenciadas por el yugo de la coacción, pues, la serpiente crece y sofoca más y más nuestros corazones”.
Anton Vatra Valcsea: “Alguien a quien decidí servir hasta que perdió su voz de mando ante los Rakios. Un compañero al que decidí acompañar luego. Anton tiene una gran responsabilidad ante su pueblo que sufre y muere mientras está lejos, vagando por el mundo clandestinamente. ¿Acaso no se da cuenta que la Revolución debe comenzar en su tierra? ¿Acaso aún no se da cuenta del propósito de su existencia?”.
Soren Álicar: “Un gran Mago y compañero. Un hombre en busca de la verdad que no se encuentra en ninguna parte, pues, hay verdades -y mentiras- para todos en Er’rtah, como yo mismo he aprendido en este largo camino”.
Ian: “¿Quién es este hombre? Un extraño hombre cuya alma pareciera estar contemplando el pasado continuamente. Una espíritu cuya introspección le puede costar la vida si que es no ve las bases de la nueva realidad y de su propia nueva existencia”.
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