A pesar de estar en plena primavera el tiempo afuera era bastante inclemente. No ha cesado de nevar desde que despertaste. Te sientas junto al fuego para ver si con el aire cálido afloran tus recuerdos. Las llamas cubren los leños, consumiendolos, arrojando el calor que yace en esto, aspiras el aroma dulzòn de los viejos Turons, antiguos árboles de la región. Tu vista empieza poco a poco a nublarse. Levantas tu mano derecha para refregar tus ojos. De pronto empiezas a aclarar tu visión, te observas a ti realizando el ritual, pronunciando las últimas palabras de éste
"Revelate ante mi presencia Ahora…”;
luego, a una velocidad tal que te impide reaccionar, la tierra bajo la máquina empieza a temblar, la maquina empieza a funcionar emergiendo en su interior una sustancia petróleo que de un momento a otro se lanza contra ti.
Eso es todo lo que recuerdas.
De acuerdo a lo que has podido reconstruir de aquel momento, Josué te encontró a unos 20 km. de tu hogar. Estabas en una cueva ubicada en las faldas de los montes Partos, medio desnudo y con señales de lucha. Sostenias con fuerza un cilindro de metal con una serie de inscripciones en su interior.
Mucho más no sabes. Tampoco has tenido demasiado tiempo para trabajar en el tema, porque las jaquecas no te habían dejado dormir tranquilo hasta ahora. En tus sueños has escuchado a una oscura figura que te llama.
jueves, julio 06, 2006
NeMeT: crónicas de Soren Álicar (parte III)
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