Bueno, aquí les envío el epílogo de la Campaña anterior para que entremos en onda...
Epilogo.
El general y maestro jedi Mantra Yamato lanzaba órdenes a diestra y siniestra antes de salir al espacio, diversos comandantes, generales y capitanes le respondían en una de las 7 frecuencias codificadas de la república ultimando los postreros detalles de la batalla, sin embargo, Mantra se preguntaba que encontrarían cuando el viaje hiper lumínico terminara y cómo evitar la mayor cantidad de bajas tanto de su bando como sith.
Mantra era joven, pero había hecho carrera en solitario o junto a sus amigos por varios años en el anillo exterior, nombrado maestro jedi hacía sólo 40 horas, ahora dirigía el Musashi, uno de los destructores de la república más avanzados. Junto a él estaba Thya Macnamara, su aprendiz, y Z0R1 su droide de protocolo, quienes coordinaban los esfuerzos con los batallones de cazas jedi que participarían en la batalla.
El capitán Ur Bantik del Soldado Solitario alineaba su nave poco después de salir del hiperespacio cerca del planeta Muunilinst, donde se encontraba la flota sith. Segundos después emergieron los componentes de la flota republicana, poco a poco, llenando de naves de batalla el espacio Muun. Sonaban las sirenas para aprestarse en las estaciones de batalla, se sabía que un grupo jedi había irrumpido en la estación sith, pero no había comunicación con ellos y era improbable que lograran mucho según los datos que se conocía acerca de la estación sith.
El Almirante Drevonian ordenó el despliegue de 3/5 partes de la flota para contrarrestar la flota sith, mientras el resto se dispondría para dar caza a la Zarpa del Tártaro.
En dos cruceros defendidos por 20 docenas de cazas estelares los maestros Jedi Ñigo Calis, Riannon Telegondar y Amin Aura, junto a los caballeros Kuenë Verzhova y Devid Hank se aprestaban a combatir en la capital Muunlinst donde los sensores mostraban actividad sith. Debían evitar el apoyo de la flota sith estacionaria en el planeta.
Drevonian enfiló hacia la flota abriendo fuego hacia los destructores con protones de largo alcance construidos por ingenieros corellianos y dispuso varios escuadrones de cazas estelares en dirección al Gorgona II a las órdenes de Alan Ku y el Kalak de Cobre que avanzaba escoltado por Crokop, el contrabandista Twielek y su esplendido Lobo Quemado.
La batalla comenzó mientras la flota liderada por el Musashi hacía un rodeo para alcanzar a la Zarpa por uno de sus flancos mientras el maestro Yamato esperaba el momento de comenzar con su meditación de batalla.
Los minutos pasaban y la batalla se hacía más cruda, varios destructores y cruceros, así como muchos cazas habían sido destruidos o deshabilitados, ya sea del bando sith o de la república. El gran problema para aquellos que combatían a los sith era la Zarpa, pues, ésta concentraba sus megacañoneras en un objetivo y era capaz de destruirlo en cosa de segundos, por lo que ningún destructor o crucero republicano se atrevía a acercarse, concentrando el ataque a la estación en los cazas que a la vez combatían con los infiltradores espaciales sith.
Una comunicación desde la Zarpa del general y Jedi Rhys Avalûx, anunció que tenían problemas dentro de la nave y que la misión había fallado… poco después se perdió el contacto con él y sus caballeros jedi. La esperanza disminuía a pesar de que la diezmada flota sith se reunían en torno a la Zarpa del tártaro, hubo un minuto en que toda lucha cesó y la estación de guerra flotaba en el espacio rodeada de los más fieros y valientes de la república, que sin embargo, no podían acercarse, pues, la estación los despedazaba en unos segundos.
Mientras tanto en tierra los jedi luchaban incansablemente, las tropas sith de ocupación eran numerosas y la batalla se desarrollaba en las calles de una ciudad desierta hacía días. El maestro Ñigo dirigía un batallón hacía una cañonera que evitaba el desembarco de hombre a corta distancia, mientras que los otros Jedi marchaban para capturar la sala de control de droides en el centro mismo de la ciudad, apestado de sith y trampas.
Alan Ku comprendió que no lograrían nada sin destruir las megacañoneras de la Garra del Tártaro. Así que habló a sus hombre que comprendieron sus intenciones y enfilaron tras del Kalak de Cobre.
El silencio que había reinado por largos minutos se rompió y los láser y turboláser rompieron también la oscuridad de la noche espacial. Sin embargo, los cazas esquivaban la mayoría de los blaster y, a pesar que muchos compañeros caían a sus espaldas convertidos en ceniza espacial, no sesgaban en su intento de alcanzar la estación y cuando lo hacían disparaban sus torpedos de protones con un grito de guerra en todas las frecuencias para luego estrellarse con las baterías de la zarpa y unirse para siempre a sus compañeros de la CARGA DEL KALAK DE COBRE.
Yamato vio explotar una a una las naves contra las cañoneras principales de la Zarpa y la tristeza de la pérdida lo inundó, su batalla meditativa no había sido suficiente para salvar a los valientes pilotos ni ayudar a los hombres que aún se debatían dentro de la Zarpa que por algún motivo contrarrestaba su meditación de batalla.
Se repuso unos segundos después y ordenó al Musashi y la flota que lo escotaba ir hasta el límite de los cañones y disparar contra uno de los dos destructores que aún quedaban en el bando sith. Los turboláser del Musashi impactaron profundamente y los protones dieron tan cerca de la sala de control del acorazado sith que perdió absolutamente el control.
Fue entonces que la flota liderada por el Musashi enfiló aprovechando la sombra del destructor y desplegó los capuchas blancas y los jedi starfighters.
En ese mismo minuto un maestro jedi se lanzaba contra Demontre en la misma sala de control de la Zarpa del tártaro…
En tanto, el almirante Drevonian organizaba un ataque contra los cruceros alrededor de la Zarpa, también aprovechando la sombra de éstos. La república aprovechaba que la flota sith estaba reunida para usarla como escudo contra la Zarpa.
La zarpa no dudó en disparar contra sus propias naves con tal de detener la carga de los héroes de la república, la mente de Demontre trabajaba en dos partes, parte de su ser se había fusionado a la Matriz Inmortal, sesgando en parte sus posibilidades de traspasar su esencia mediante su dominio del lado oscuro, solo cuatro clones que descansaban en la misma cuna eran su posible forma escape de su actual cuerpo. Sin embargo, ahora sus capacidades estaban al máximo al enfrentarse a los héroes que se habían presentado en la cuna de la purga y a la vez a la flota estelar.
Mientras tanto el caballero jedi Devid Hank caía muerto en la capital Muun mientras Jedis y soldados republicanos luchaban codo a codo para lograr el dominio absoluto de la sala de control de droides. Mientras tanto, en ese mismo instante, el maestro Ñigo levantaba su puño al cielo al tomar los turboláser antiaéreos sith y observaba mientras se daban las órdenes de ingreso de las tropas de asalto republicanas, que raudamente desembarcaban en apoyo de innumerables escuadrones que combatían a los sith.
La batalla sobre el planeta Muunlinst continuaba, los sith se defendían mientras la Zarpa disparaba a diestra y siniestra contra sus adversarios, sin importarle si su fuego atravesaba una nave aliada. El Musashi estaba a distancia para utilizar sus turboláser más poderosos y así lo hizo, apuntando directamente a la cola de la Zarpa, aprovechando un hueco en las defensas sith. El impacto fue devastador para la Zarpa y varios de sus proto-impulsores rakatanes fueron inutilizados.
La lucha se decantaba mientras Demontre parecía vencer en el cuarto de comandos de la Zarpa, en la misma Matriz Inmortal. Sin embargo, su fuerza se desvanecía y tres de sus cuatro clones habían sido destruidos. La lucha final contra el maestro Kee Odo lo llevaba hasta el límite, pues, comprendía que el artefacto del lado oscuro lo abandonaba en los últimos momentos de aquella gran batalla. La matriz había sobrepasado el límite y empezaba a funcionar anormalmente al ser alimentada con las energías luminosas de los Jedi caídos.
El Musashi disparó nuevamente mientras disponía sus escudos en el frente para evitar la ráfaga de láser de alta densidad que se dirigían desde la zarpa, los disparos se cruzaron mientras una veintena de protones desde el Musashi incendiaban el espacio con su carga de explosivos anaeróbicos. La zarpa fue golpeaba duramente cuando el Destructor de Mantra Yamato giraba sus escudos mientras torcía su ruta para evitar nuevos impactos desde la Estación Sith.
Demontré golpeó mortalmente al maestro cereano utilizando el poder postrero de la Matriz Inmortal, luego quiso abandonar su cuerpo e ingresar al último clon ocupando su disminuido poder del lado oscuro, sin embargo, no pudo. La Matriz golpeada en su estructura y por los poderes luminosos se había alterado a tal punto que había alojado en el último clon la esencia de los vencidos jedis en vez de esperar la esencia de Demontre. Sólo le quedaba escapar de algún otro modo. Sin embargo, vio su fin al ver a un simple humano no sensible al increíble potencial de la fuerza.
El soldado solitario caía, su casco no había soportado más y había perdido el control precipitándose a tierra. El Capitán Ur sangraba por un corte en una ceja mientras apoyado en el sillón de mando encendía un cigarrillo y miraba por última vez el inmenso espacio, le pareció ver que la Zarpa encendía sus motores y dado los daños que estos presentaban se movía irremediablemente hacia espacio Muun, pero eso no le preocupaba ya, el golpe del Soldado Solitario con la atmósfera a altísima velocidad provocó su fin en menos de 20 segundos.
El llanto de la república.
A pesar de la derrota Sith en la Batalla de Muunlinst la galaxia no consiguió conservar la estabilidad suficiente, los escasos componentes sith que habían sobrevivido se perdieron a pesar de la caza que ordenó el senado. Esta caza fue secundada por la orden Jedi que vio en el posible establecimiento de una nueva fuerza sith un peligro para la galaxia, sobretodo con el secreto que cargaban unos pocos: Demontre tal vez había sobrevivido.
El planeta Muunlinst fue sitiado e inspeccionado en busca de sobrevivientes y de agentes sith, ni siquiera los restos de la Zarpa del Tártaro, destrozada en el periferia de la capital Muun, daba la seguridad de que el tenebroso Señor de los Sith hubiera desaparecido. Sin embargo, la historia del Caballero Jedi Belroo y un soldado llamado Aiken Drumm decían que Darth Demontre había acabado con su vida tras la batalla que se había sostenido entre el lord tenebroso y un grupo de valientes. Cosa que fue verificada por las últimas grabaciones de la estación sith que milagrosamente se salvaron… la pregunta era ¿Qué o quién más se había salvado?
Toda la república de sistemas libres vitoreó a los héroes, uno a uno, a aquellos que habían sobrevivido, pero sobretodo a aquellos que habían dado su vida por la libertad y la paz de todos los seres de la galaxia. Sin embargo, la paz y la esperanza de una era apacible terminaría pronto.
El eco de la guerra se sentía profundamente en la corteza del planeta Muun, 2 años después de la guerra el llamado profeta Jains Vitoraka y un grupo de fanáticos quiso hacerse con los restos de la Zarpa. Los Jedi y los soldados de la república que guardaban el sector dispararon y utilizaron sus sables de luz, sesgando la vida de más de 600 seguidores del enigmático visionario ithoriano. El incidente caló profundamente en la república y una investigación posterior condujo a una insólita conclusión: 4 capitanes y 3 caballeros Jedi junto a sus pelotones habían roto la cadena de mando y utilizado la violencia sin mediar provocación aparente.
Los caballeros Marka Delkhien, Enyir Kinthana y el otrora general y héroe Mantra Yamato, que estaban a cargo de la operación en territorio Muun, fueron llamados ante el alto consejo jedi y el senado para explicar los hechos. Sin embargo, los dos primeros huyeron junto a tres de los cuatro capitanes acusados de los actos en Muun, mientras que el maestro Tantra Yamato era enjuiciado en un proceso bastante censurable y puesto en un recinto de alta seguridad de Coruscant.
Sin embargo, había grandes contradicciones entre la gente común, pues, algo debía haber mal en la república para que grandes héroes y capitanes de la república le dieran la espalda a todo lo que habían protegido y amado en el pasado.
Muchos otros Jedi vieron este acontecimiento como una traición al código, otros como una equivocación del senado o el alto consejo, la orden se dividió y hubo en cosa de años numerosas facciones, no pocas de ellas cayeron hacia el lado oscuro de la fuerza. Pronto hubo cierto grado de anarquía y grupos paramilitares que eran liderados incluso por Caballeros Jedi de renombre.
Se sucedieron los asesinatos de senadores, Caballeros Jedi y gobernadores en el borde exterior, así como otros funcionarios y gente que estaba en la mira de algún grupo armado. La orden perdió su fuerza y capacidad para defender a la república, los maestros y caballeros Jedi que sobrevivieron, para no ser fruto del odio de sus pares del reverso tenebroso de la fuerza, casi todos aquellos Jedis que iban quedando, se escondieron o agruparon en regiones alejadas y olvidadas del espacio y así evitar los años del oscurantismo y la Guerra de la Sucesión Jedi…
miércoles, abril 26, 2006
Stars Wars: epìlogo campaña anterior
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