Ne.Me.T.
INTRODUCCIÓN
Bastó tan sólo un segundo para que a destrucción fuese total. La verdad es que la destrucción fue de tal magnitud que determinar que la causó parece un ejercicio sin importancia. Ya demasiados yacen muertos entre los escombros de la que fuese una de las más prósperas zonas de la Hiperciudad de Karelia.
Era la tarde del día posterior a la gran devastación. El sol descendía por el oeste a la vez que el viento del este se levantaba llevando los lamentos de los supervivientes al resto del mundo.
A medida que la luz se escapaba de las arenas del desierto, el manto oscuro todo lo llenaba, sumergiendo en las sombras a un aventurero heleno, de nombre Soren, que intentaba alejarse presuroso de la H.C. de Karelia. Él conocía a fondo lo ocurrido. Él, en cierta forma, tenía responsabilidad en lo ocurrido.
CAPÍTULO I
Tras andar un par de horas por el desierto en dirección suroeste, te detienes ante las ruinas de lo que alguna vez debió ser un puesto de guardia de la época imperial. Debe tener unos 2000 años, de acuerdo a lo que indican tus amplios conocimientos en historia luego de analizar el estilo arquitectónico de las mismas.
Estás bastante exhausto, has debiste evadir alguna patrulla de guardias de la ciudad y estás casi seguro que te seguía alguien, tal vez la CHAKU, pero gracias a tu magia pudiste burlar con éxito a cualquiera que te intentase seguir.
Das una última mirada hacia la ciudad donde yacen tus compañeros y luego revisas tus cálculos. Estás casi seguro de que estás en el lugar correcto. Un trago de agua, y repites aquella antigua letanía que permite abrir los pasos creados hace miles de años por antiguos seres que hoy sólo habitan en los sueños, o las pesadillas. Repites los arcanos movimientos y observas como en la oscuridad de la noche, a poco más de un metro del suelo resplandece una luz que aumenta de tamaño hasta formar un círculo luminoso de cerca de un metro de diámetro.
Observas el portal y te aprontas para lo inesperado. Buscas en tu bolsillo el papel donde se señala tu destino –Hijo mío, te equivocas si piensas que soy un Dios, también si crees que soy un Hombre. No, simplemente soy un ser inmortal y todopoderoso igual que tú. Mi misión no es conquistar seguidores, sino liberar las mentes y sembrar la anarquía total. Si quieres conocerme estaré siempre disponible para ti, sólo observa este mensaje y te dirá donde estoy…”ve a la taberna de los muerto, en el Ducado de Veslar”, saludos tu padre Lothain-.
Aguantas la respiración y te lanzas por el portal.
Frente a tus ojos yace la ciudad Puerto de Veslar, ubicada en el reino de Meril, y con una población de unos tres millones de habitantes. Pronto notas que el diseño de las casas es bastante simple, sin mayores adornos a excepción de los símbolos cultistas. Estos abundan, están por doquier. Definitivamente la ciudad es gran seguidora del culto, cuestión que puedes deducir además debido a los numerosos templos presentes en la ciudad.
Veslar es una gran ciudad. Si bien no como lo que tu conoces como tal. Esta urbe se expande a orillas del mar profundo, llenando cada terreno más o menos apto para ser habitado. Numerosas chimeneas se yerguen al cielo emanando gases grises que son llevados a la ciudad cuando los vientos azotan la metrópolis. A medida que avanzas por la ciudad te percatas que el nivel tecnológico de ésta no es muy avanzado, la gente, mayoritariamente de raza lusto, está mal vestida y alimentada; sin embargo, notas en sus rostros el fervor religioso que inhibe cualquier rebelión. También te darás cuenta pronto que hacer magia en este lugar es complicado.
Deambulas un rato por las callejuelas de esta urbe regida por el Duque Artemio Magno, del cual se dice que tiene sangre Ike corriendo por sus venas. Quizá en atención a tales comentarios es uno de los más fanáticos impulsores de cruzadas contra aquel antiguo pueblo. Las calles pronto se abarrotan de gente tratando de llegar a sus casas. Es media tarde. De pronto un estruendo provoca en un maremagum entre la multitud que puebla la calle. A lo lejos se observa avanzando un poderoso camión que a cuestas lleva a unos 100 trabajadores mineros al parecer.
El ajetreo termina y volteas la vista. Te das cuenta que has llegado al lugar que buscabas: la Taberna de los Muertos.
El lugar está ubicado detrás de la capilla cultista de Nuestro Señora de la Consolación. Es una estructura de tres pisos hecha en roca, con forma de mausoleo. Una puerta de barrotes de fierro resguarda la entrada desde la cual procede un cálido viento, algo de música triste y poderosas carcajadas.
Si penetras en el lugar te das cuenta que la entrada es un pasillo lleno de flores que da hasta un gran salón que quizá en alguna época destilaba elegancia, mas ahora ese tiempo está lejano.
Un sinnúmero de mesas están dispuestas por la taberna sin orden alguno, observas a los parroquianos, los cuales en su mayor parte parecen ser aventureros, personas de tierras lejanas.
La música cesa, y las miradas se vuelcan hacia ti. Desde el otro extremo del salón, desde la barra emerge un sujeto de más de dos metros, muy delgado y de cabellos negros y largos, hasta la cintura, parece ser un Ike. Se acerca hacia ti y dice: “espero que seas quien se supone debes ser, los hombres libres no necesitan traidores. Si quieres ver a Lothain debes iniciar la revolución en esta ciudad. Toma esta daga, tráela con la sangre del Duque y podrás ser parte de nosotros.”
NOTAS.
Bueno, no sé si aceptarás lo que te pidieron, pero si lo haces debes saber que el castillo del Duque es custodiado por la Orden de la cruz de Hierro.
Si aceptas te pido que me detalles cuales serían los trucos que realizarías, ojalá lo más detallado posible. Puedes escribirme correo pidiéndome más antecedentes antes de mandarme lo definitivo.
Desde luego también puedes negarte.
Lo segundo es que eventualmente puedes querer hacer otras cosas entre medio, cuestión que se puede, pero es bueno que me las cuentes para yo informarte si aquello tuvo alguna implicancia.
miércoles, abril 26, 2006
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